Spam involuntario
HomeAcerca deContacto

Odio a los abusivos

Publicado en Ideas
15 de agosto de 2005
1 min de lectura
Odio a los abusivos

Hoy me toca despotricar. Principalmente porque ayer de plano perdí el control. Muchas veces me han platicado la historia de aquél al que mataron sólo por un día ganarle el lugar de estacionamiento a otro / aventarle el coche / etc. Y no tengo ganas de apuntarme como candidato para ese tipo de tragedia, mucho menos ahora que está en camino Mateo.

Pero ayer fue demasiado. En el estacionamiento de una tienda, en el que sólo había una caja -y no cajeros de prepago- para salir, habíamos unos 50 autos esperando turno. Yo sabía que la espera iba a ser larga, incluso me puse a leer el periódico. Sin embargo, la dificultad estribaba en que a la caja llegábamos autos en dos direcciones, y por lo tanto las reglas más básicas de la convivencia indicaban que pasáramos uno de una fila y uno de otra, el famoso “uno y uno”.

Pero no. Los de la otra fila estaban convencidos de que éramos unos intrusos y no dejaban pasar. Uno, dos, tres pasaron abusivamente. Exploté. Empecé a gritarles desde el coche, voz en cuello. Cuando era mi turno de pasar, el de la otra fila me aventó el auto, y seguí gritándole, preguntando por qué él pensaba que debía pasar, si no era su turno. Se intercambiaron palabras bastante fuertes. Mentadas de madre. Todo terminó bien, sin embargo, porque no hubo agresiones físicas ni a los coches.

Todavía me duró una media hora el coraje.

Es bien fácil decir en estos casos: “por eso estamos como estamos”. Creo que es exagerado. Me parece que es una consecuencia de la vida en una ciudad tan grande, y de estar encerrados en nuestras latitas de aluminio por demasiado tiempo. Sin embargo, todavía no alcanzo a entender qué pasa por la cabeza de quien decide “agandallarle” el turno al otro. ¿Pensará “yo sí tengo prisa, no este idiota que me importa poco”? ¿O estará convencido de que el que no transa no avanza? Soy un convencido de que estas reglas de convivencia están hechas precisamente para resolver casos difíciles como este, sin que nos matemos unos a otros.

En fin. No lo vuelvo a hacer, espero. Me urge montar un _punching bag _en la azotea de la casa, para “calentar” (o más bien enfriar) antes de regresar a la tienda.


Tags

méxico

Share

Artículo anterior
PostSecret.com
Artículo siguiente
Enrique Jardiel Poncela

Más de esta categoría

Inconsecuente
Ideas·9 de junio de 2017· 1 min
Inconsecuente
Una mini-pickup a cinco metros, una curva en una calle empedrada, yo a pie pensando que me darían el…

Links

Acerca deContacto

Redes Sociales