Buscando a una vieja amiga

Este pequeño post lo escribo con la esperanza de que pasen una de dos cosas: que Google lo indexe y alguien que busque “Sandra Oceja” se tope con mi blog, o que ocurra la increíble coincidencia de que alguien tropiece con el sitio y también conozca a Sandra.

Y si Sandra es un ápice como yo, quizás ella misma busque “Sandra Oceja” en Google. Hoy día, la búsqueda arroja estos resultados.

Por cierto, si ocurre una de las dos cosas que están escritas más arriba, mi mail es dario punto vasconcelos arroba gmail punto com.

Si funciona, este truco podría ser buenísimo para localizar a viejos amigos: sólo hace falta que el tío G venga y haga su labor.

Update: ¡La encontré! Y ocurrió por la vía más antigua: nos topamos en la calle. Esto puede significar dos cosas: 1. Que nadie lee este blog, o 2. Que el karma del blog se hizo corpóreo, y se comunicó con Sandra para que se hiciera más “encontrable”. Mi opinión: ambas son verdaderas. Al menos la (1) sé que sí lo es 🙂